Es el sistema más avanzado de iluminación que existe en la actualidad. Consiste en un proyector de lámpara halógena con distintas lentes y diafragmas que permiten definir con un haz de luz uniforme el contorno de un objeto con precisión extraordinaria.

Tiene un tamaño lo suficientemente pequeño como para quedar oculto en cualquier falso techo, haciéndolo invisible al observador.

El efecto que produce, es que el objeto no está iluminado sino que él mismo irradia luz. La alta temperatura de color (3.000º K) realza la apreciación de los tonos más delicados sin que el nivel lumínico sea agresivo al ojo humano, reproduciendo los colores al 100%.

Este sistema de iluminación ha sido adoptado por las mejores salas de arte y exposiciones del Mundo: Museo del Louvre, Museo del Prado, Museo Rodin, Museo Picasso à Antibes, etc, etc.

Esta forma de iluminar revaloriza cualquier obra de arte.